La mentira que nos quieren vender con el emprendizaje

Pablo Aretxabala PorPablo Aretxabala

La mentira que nos quieren vender con el emprendizaje


ideas

Harto estoy de escuchar a políticos y directivos de grandes empresas la milonga de que “hay que fomentar la cultura emprendedora” y eso de que es un escándalo que la juventud prefiera la seguridad del funcionariado a la aventura del emprendizaje o de la empresa privada.

Lo primero, las empresas deberían reflexionar, hacer un mucho de autocrítica y reconocer que si la gente prefiere trabajar en la administración pública, igual algo tiene que ver también con que las condiciones que ofrece la empresa privada cada vez son peores y lógicamente las personas somos inteligentes y tratamos de buscar lo que más nos conviene. Si lo que la empresa privada nos ofrece es este futuro de la supuesta “economía colaborativa”, donde la empresa se desentiende de toda obligación y responsabilidad hacia la persona, y tan solo se ocupa de recoger los beneficios de su trabajo, entonces me parece absolutamente lógico y legítimo que la gente busque opciones en otros lugares.

Pero volvamos a lo de la cultura emprendedora: señores (permitan que en este caso no utilice lenguaje inclusivo, porque la realidad es que son 99% señores a los que me refiero) directivos de las grandes empresas, ¿por qué hablan tanto del emprendizaje y luego no lo promueven en el interior de sus propias organizaciones? ¿Acaso esto del emprendizaje significa solo que quien no pueda acceder al mercado laboral que se busque la vida como pueda y “monte algo”? Si cualquier persona puede ser emprendedora (cosa con la que estoy 100% de acuerdo), ¿cómo se permiten el lujo de no aprovechar ese potencial enorme en sus propias empresas, y mantienen a la mayoría de esas personas emprendedoras bajo el yugo de los procedimientos y la jerarquía?

Una verdadera “cultura emprendedora” significa para mí potenciar en todos los ámbitos de la vida, y por su puesto de las organizaciones, el crecimiento de la libertad y de la responsabilidad de las personas, cambiar las estructuras para que fluya la autonomía y el compromiso.

Una verdadera “cultura emprendedora” es incompatible con el ordeno y mando que persiste en la mayoría de las empresas, es incompatible con el paternalismo de la mayoría de directivos y empresarios y empresarias, es incompatible con la cultura del procedimiento, del oscurantismo y del presencialismo, es incompatible con continuar llamando a las personas “mano de obra”, como si no tuvieran “tripas” y “mentes” que poder aplicar también en la empresa.

Claro que necesitamos potenciar la faceta emprendedora de las personas, pero para ello, si de verdad somos coherentes, debemos cambiar radicalmente las estructuras de nuestras empresas, que hoy por hoy están pensadas precisamente para todo lo contrario.

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Pablo Aretxabala

Pablo Aretxabala administrator

14 comentarios hasta ahora

JOSEBA SASIA MUÑOZPublicado en  3:22 - ene 30, 2019

Querido Pablo.
Me parece una reflexión prudente y acertada, que apunta incluso más allá…
Hablas de la milonga del emprendizaje y del deseo de nuestros vástagos de pertenecer a la Administración Pública, por lo que laboralmente ello supone.
Pero detrás de este aparente y perseguido “jardín de la tranquilidad”, lo que sigo sin entender, dado que estamos hablando de personas trabajadoras y hoy más que nunca de igualdad de condiciones y oportunidades laborales, es:
.- La posición de privilegio del concepto “funcionariado”, en relación con otras personas que sin pertenecer al estamento público, se vinculan al mismo desde otras empresas o entidades, que coadyuvan en el empeño de ofrecer servicios públicos de calidad.
Por el mismo trabajo, hombres y mujeres, no reciben las mismas prebendas…
.- Y en segundo lugar, me parece repugnante y hasta jocoso, que en plena Revolución Industrial 4.0. -seguro que alguien está diseñando entre los bastidores supracapitalistas la siguiente…-, todas las personas podamos estar abocadas, a padecer el peor de los cánceres de este S.XXI:
UN TRABAJO INDIGNO.
¿Cómo es posible que el 4.0. de los valores, la ética, la dignidad y la responsabilidad social compartida, siga siendo una asignatura pendiente en nuestras sociedades MODERNAS Y PROGRESISTAS?
Y esto no es cuestión ni de derechas ni de izquierdas, sino de SENTIDO COMÚN y de puro DESARROLLO SOSTENIBLE.
¡Sí… sí… desarrollo sostenible!
¿Pero qué tipo de contrato social y de modelo de convivencia, les vamos dejar a esos vástagos…?

AlfonsoPublicado en  9:29 - ene 30, 2019

Estimado Pablo, completamente de acuerdo contigo. Son los tiempos que corren, en mi país (Argentina) se bombardea con el mismo discurso. Para peor, a esta “cultura emprendedora” se la quiere fomentar desde una perspectiva del individualismo, desde una lógica de que hay personas que “sobran”, ya que si eres lo suficientemente bueno, la “meritocracia de mercado” seleccionará tu iniciativa emprendedora y descartará a los que “no sirven” (que después de todo “tienen lo que merecen”, y ya habrán ONGs financiadas por los exitosos que se encargarán de ellos). Como bien sugieres, todo este saber convencional de moda es incoherente y triste. Pero hay alternativas, que van en el sentido de lo que mencionas respecto de cambiar las estructuras (las relaciones) en pos de más libertad y responsabilidad. Un saludo. Alfonso.

    Pablo Aretxabala

    Pablo AretxabalaPublicado en  7:52 - feb 10, 2019

    Está claro que es una corriente global, y me parece muy acertada la apreciación de que además de todo lo ya dicho, convierte a las personas en verdaderas mercancías, desechables cuando ya no valen. Gracias por compartir Alfonso.

vicentebou punto comPublicado en  5:36 - feb 1, 2019

Hola Pablo, kaixo! Me gustaría difundir tu texto -como en muchas ocasiones anteriores- subrayándolo con la herramienta marker.to y despues difundiendo el resultado con mis social media. Pero dado que los primeros párrafos tienen enlace (a la imagen ideas.jpg) no puedo hacer subrayados (con la herramienta marker.to) en ellos. Por favor, si puedes, deja el texto como texto sin más. Eskerrik asko.

Miguel ángel PrietoPublicado en  12:22 - feb 2, 2019

Estimado Pablo,
Gracias porponer en tela de juicio el mito sacralizado del emprendimiento.
Gracias por dar la alerta que, bajo esta “euforica” prédica entusiástica del emprendimiento se esconden los intereses de la corriente neoliberal que está debordando la sociedad en todos los ámbitos. Tras la destrucción gratuita de la normativa reguladora que regían las relaciones laborales y conseguida tras miles de años de sacrificio de los trabajadores, emprender ya no es una opción: constituye la única salida de acceso al mercado laboral para todos aquellos que por unas razones u otras – edad, falta de experiencia, precariedad …- buscan seguir siendo útiles y/o sobrevivir, sin limitación de horarios y asumiendo riesgos que, en buena lid, correspondería a las empresa que se lucran de dicho esfuerzo. ¿Cómo si no podríamos admitir esos eufemísmos de flexibilidad laboral, trabajadores autónomos económicamente dependientes, etc?

MikelPublicado en  2:13 - feb 3, 2019

Hola Pablo,
Encantando de seguir tus publicaciones.
Un buen amigo Facebookero (trabajaba en la administración pública andaluza) definía a los emprendedores actuales como “placton para ballenas”, siendo las ballenas las personas que ocupan posiciones económicamente extractivistas-parasitarias.

Los emprendedores son, en su mayor parte, personas hiperprecarizadas a las que engañan con subvenciones para que se integren dentro de la economía en “blanco” y destinen gran parte de sus reducidos ingresos a pagar la fiesta de otros.

XabierPublicado en  1:14 - feb 6, 2019

Es muy curiosa la omnipresencia de los palabros-tótem fashionables que se contagian como una plaga monotemática cada cierto tiempo. Está claro que responden a la necesidad de transmitir mensajes ocultos al subconsciente.

PROACTIVIDAD: Tú te lo montas, aquí se viene sabido
EMPRENDIZAJE: Tú “me” lo montas, hazme una propuesta de valor.
TALENTO: El que me vale, vale, y los demás unos pringaos. Total, espero que con mis cuatro gatos lisensiados y mis robots las cosas se hagan sólas. Así me dedicaré a mi fundación sin ánimo de lucro para el talento robótico.

Iñaki García Muruamendiaraz.Publicado en  1:24 - feb 10, 2019

Acertado artículo Pablo. Me he tomado la libertad de comparar tus reflexiones con el titular de un pequeño artículo que la prensa local hace referencia de las propuestas que plantea Confemetal.
Cuando comentas lo que muchos de nuestros mediocres políticos y directivos de grandes compañías dicen de nuestros jóvenes, criticando su, parece ser, tendencia al funcionariado, les invitaría a que leyeran, entre otros, esos planteamientos que la Confederación, antes mencionada, hace. Cuando habla de sueldos por debajo a lo pactado para las personas en formación, cuando hablan de condiciones blandas al despido…Seguro que hay diferentes formas de hacer las cosas, seguro. Entre ellas dando más protagonismo, del real, a los que intentan que la ilusión sea el combustible que nos acompañe a diario.
http://lunesporfin.com/wp-admin/post.php?post=764&action=edit

    Pablo Aretxabala

    Pablo AretxabalaPublicado en  7:47 - feb 10, 2019

    Gracias Iñaki. Efectivamente, la gente al final no es tonta y si las condiciones que se les ofrecen no son mínimamente dignas, van a buscarse la salida por otro lado siempre que puedan.

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